sábado, 22 de octubre de 2011

El negocio de mantener al paciente en estado vegetativo

“Yo tenía que demostrar que era familiar y no una asesina”
El testimonio de una mujer que tuvo a su marido en estado vegetativo casi cinco años muestra cómo la Justicia avala los tratamientos médicos desproporcionados y menosprecia la voluntad de la familia. La esposa terminó sometida a un juicio por alimentos para el cónyuge en coma.

A Dinah Magnante le tocó conocer de cerca la experiencia del “encarnizamiento terapéutico” asociado al “encarnizamiento judicial”, con un paciente en estado vegetativo permanente. Es abogada y vive en Palermo. Su esposo, Eduardo, quedó en coma y nunca más se recuperó como consecuencia de un accidente de tránsito. A los tres años y medio de permanecer así, el director médico del centro de rehabilitación donde estaba internado le comunicó a la familia que debían cortarle los tendones y luego una pierna a raíz de una infección provocada por las escaras que suelen sufrir ese tipo de pacientes por la misma postración. Ella y los hijos se opusieron porque consideraban que luego de tantos años con un ser querido en esas condiciones, a su consecuente y paulatino deterioro, se sumaría una técnica invasiva más. Pero la Justicia avaló la intervención. El caso revela otras caras del drama de los pacientes en vida vegetativa: el gran negocio para las clínicas y sanatorios de mantener a una persona en ese estado indefinidamente y una Justicia que favorece los tratamientos médicos desproporcionados y niega la posibilidad de morir con dignidad. Las internaciones insumen un gasto de alrededor de 100 mil dólares al año.
Fuente: Pagina/12 

LEE EL ARTICULO COMPLETO AQUI

No hay comentarios: