lunes, 14 de enero de 2013

INFARTO: La importancia del tratamiento precoz.-

Posibilidades de éxito. En condiciones adecuadas, los buenos resultados de las prácticas basadas en cateterismo superan el 93%, con una mortalidad global del 3,1%.

 

La atención precoz de un infarto es clave para procurar, además de salvar una vida, lograr la mejor calidad de vida para el paciente. El objetivo es restaurar el flujo coronario en la arteria ocluida en el menor tiempo posible y, si no es posible eliminar la obstrucción con fármacos trombolíticos para disolver el coágulo, se puede realizar una angioplastia. Según un estudio del Registro Argentino de Angioplastia Coronaria (RAdAC) entre 752 pacientes con infarto que ingresaron durante el período comprendido entre mayo y noviembre de 2010 en 67 centros asistenciales con servicio de hemodinamia de urgencia, dichas intervenciones evidenciaron un éxito primario del 93,1 por ciento, con una mortalidad global del 3,2 por ciento. De estos últimos, el 50 por ciento ingresó al centro hospitalario con lo que se denomina “shock cardiogénico”, una condición de alto riesgo con muy mal pronóstico.
La predisposición a sufrir un infarto está relacionada con los factores de riesgo y sus antecedentes. Según detallaron los especialistas intervinientes en el estudio, al momento de la internación, los pacientes –de una edad promedio de 63 años y en una proporción de casi 8 hombres (77 por ciento) por cada dos mujeres (23 por ciento)–, presentaban hipertensión arterial (68,4 por ciento), dislipemia (58,6 por ciento), tabaquismo actual (30,1 por ciento) y 24,7 por ciento habían sido fumadores. También sobrepeso u obesidad (29,9 por ciento) y diabetes (19,1 por ciento). Todos estos son considerados como los principales factores de riesgo para el desarrollo de la enfermedad coronaria.
Además, registraban infarto previo (16,1 por ciento), angioplastia previa (16,2 por ciento) y cirugía de bypass previa (3,9 por ciento), y padecían insuficiencia cardíaca (5,7 por ciento) e insuficiencia renal crónica (5,3 por ciento).
“Estos valores evidencian que nuestro país se encuentra al nivel de los países desarrollados, en cuanto a los resultados obtenidos en la realización de angioplastias, un procedimiento que cada vez gana más adeptos y que está creciendo en todo el mundo”, manifestó Ernesto Torresani, cardioangiólogo intervencionista y presidente del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (Caci).
Tendencia. De acuerdo con una reciente encuesta realizada por el Caci, el 24 por ciento de los pacientes recientemente infartados prefirió “esperar a que se le pasen los síntomas”, en lugar de pedir ayuda médica.
La investigación, denominada “S. O. S Infarto”, incluyó a 78 pacientes internados por infarto agudo de miocardio en todo el país.
“Lamentablemente, se estima que más de un tercio de los pacientes con infarto agudo de miocardio fallecen sin siquiera llegar a recibir atención médica”, manifestó Arturo Fernández Murga, cardioangiólogo y vicepresidente del Caci, quien detalló que “muchas veces no se reconocen los síntomas como verdadera señal de peligro, o no se los comparte con la gente que nos rodea, y finalmente no se toma a tiempo la decisión de llamar a emergencias o pedir que lo trasladen al servicio de guardia más cercano”.

“Por eso llevamos adelante este sondeo, para recopilar información que nos pudiese ayudar a crear más conciencia sobre los riesgos del infarto y que más gente esté atenta a los primeros síntomas y a las principales acciones que deben tomar”, señaló.
Para saber cuál era el cuadro de situación, desde el Caci encuestaron en forma anónima a 78 pacientes de centros médicos de todo el país que habían sido internados por IAM durante julio, agosto y septiembre de 2012. La edad promedio fue de 60,1 años, un 74 por ciento fueron hombres y el 26 por ciento correspondió al sexo femenino.
El infarto agudo de miocardio es una de las principales causas de muerte en la Argentina; se trata de una obstrucción en una arteria coronaria que impide el paso de sangre y oxígeno al corazón, lo que puede culminar en muerte del músculo cardíaco y deceso del paciente. El objetivo es restablecer el paso de sangre, ya sea mediante angioplastia, un procedimiento que introduce un catéter en la arteria para liberar la obstrucción, o con fibrinolíticos, que es una medicación que licúa el trombo producido.
“Está demostrado que la probabilidad de sobrevida es mayor si el paciente es derivado a un centro que cuente con la posibilidad de hacer una angioplastia de urgencia”, declaró Alejandro Cherro, médico cardioangiólogo y miembro del Caci.
Por su parte, José Álvarez, médico cardioangiólogo, también miembro del Caci, explicó que “si no es posible realizar una angioplastia como primera opción, se debe dar medicación trombolítica por vía endovenosa para disolver el coágulo que obstruye la arteria coronaria y trasladar al paciente para, como mínimo, hacerle una coronariografía, o –en el caso de que la medicación no haya logrado abrir la arteria coronaria–, una angioplastia con colocación de stent en el menor tiempo posible, procedimiento denominado ‘angioplastia de rescate’”.
Finalmente, a los consultados para el relevamiento se les preguntó qué consideran que debieron haber hecho para evitar llegar al infarto, a lo que respondieron “llevar una vida más saludable” (46 por ciento), no fumar (22 por ciento) y haber concurrido más temprano a la guardia (28 por ciento).
Cómo reconocer un infarto
El dolor de pecho, denominado “angina de pecho”, es el síntoma principal del ataque cardíaco. La angina de pecho se caracteriza por una opresión difusa que suele ocupar el centro del pecho y muchas veces se irradia a uno o ambos brazos, al cuello o al dorso. Sucede cuando una de las arterias que irriga el corazón, denominadas arterias coronarias, se obstruye por una placa de colesterol que se rompe y genera un trombo (coágulo) e impide la circulación y la llegada de sangre con oxígeno y nutrientes al músculo cardíaco.
El resultado  final del ataque cardíaco sin tratamiento es el infarto agudo de miocardio (muerte del tejido cardiaco), por lo que “es importante consultar apenas comienza el dolor, ya que luego de las seis horas es poco el tejido cardíaco que podremos salvar y mayor el tamaño del infarto”, reflexionó Juan José Fernández, cardioangiólogo y miembro del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (Caci).
Un relevamiento de la entidad mostró que el principal síntoma fue: dolor en el pecho (43 por ciento), seguido por sudoración (12 por ciento) y falta de aire (11 por ciento).
*NOTA DEL RESPONSABLE DEL BLOG.: En nuestra Provincia de Cordoba, sobre todo en los Hospitales con Terapia Intensiva,  no hay Hemodinamia , por lo que muchos pacientes con un Sindrome Coronario Agudo , incluido el Infarto Agudo de Miocardio, que ameriten Hemdinamia, ATCP y/o colocacion de Stent a pesar de los excelentes resultados, no tienen acceso a esta terapeutica y se los debe tratar con medicamentos o esperar un trasalado en ambulancia a un centro de esta complejidad hasta 6 horas.............donde hay hemodinamia  en el sistema publico de atencion ? en el sur el hospital de rio cuarto? tiene?, en el este el hospital de San Francisco?, en Laboulaye? en Villa Dolores? en Cuz del Eje? en Villa Maria? y en el norte? hay ? son interrogantes....no todos tenemos las mismas oportunides de acceso al sistema de salud ...o no es cierto??? GRACIAS POR LEER Y OPINAR.

sábado, 1 de diciembre de 2012

VIH: 73% de las mujeres lo adquiere de su pareja.-

Así lo revelaun estudio hecho en la Argentinaen 2011. En la mitad de los casos, eran convivientes. Para el 60% de ellas, el diagnóstico fue totalmente inesperado.

Liz es cordobesa, tiene 37 años y es empleada pública. Y hace 12 años se enteró, de la peor manera posible, de que convive con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).
“Estaba embarazada de mellizas, y al tercer mes, me detectaron una anemia recurrente a la que no le encontraban la causa”, cuenta. “Al quinto mes estaba tan mal que me tuvieron que internar, y entre los múltiples estudios que me hicieron estaba el del VIH, que dio positivo”, dice, y señala que en esa época no sabía nada del sida.
“Nunca se me había cruzado por la cabeza que me podía pasar a mí. Estaba convencida de que era algo limitado a ciertos grupos”, cuenta. “Tanto era lo que no sabía –dice– que cuando la infectóloga me dio el diagnóstico, le dije que no podía ser, porque yo no era ni drogadicta ni prostituta ni promiscua...”.
Liz estaba conviviendo desde hacía tres años con su pareja, y el embarazo había sido buscado. Antes había tenido sólo una pareja, con la que siempre se cuidó con preservativo.
“Él sabía que tenía VIH, aunque nunca me lo dijo, ni tampoco lo admitió después. Pero no se sorprendió de mi diagnóstico y sólo me dijo que si él lo tenía, no quería saber”, dice Liz. A esa situación le siguió la separación definitiva.
A los siete meses de gestación, tuvo un parto prematuro. Una de las bebés murió y la otra sobrevivió. La que murió no tenía el virus, la que sobrevivió sí. Hoy, a fuerza de ganas de vivir, ella y su hija están bien.
Preservativo para cuidarse. Un estudio realizado en 2011 por investigadores del Conicet, el Instituto Gino Germani (UBA) y el Cenep entre 465 mujeres con diagnóstico reciente de VIH en ciudades grandes y medianas de la Argentina, muestra que la historia de Liz dista de ser una excepción.
De la investigación surge que el 48,8 por ciento de las mujeres con VIH lo adquirieron de su marido o pareja conviviente, y el 24,2 por ciento de su novio. Esto implica que el 73 por ciento se infectó a través de su pareja estable. El 22,5 por ciento, a su vez, lo adquirió por relaciones ocasionales; el 3,6 por ciento por trabajo sexual; y el cuatro por ciento ignora cómo lo contrajo.
El dato adquiere su real dimensión cuando se considera que en el país, de acuerdo con el Boletín Epidemiológico 2012 del Ministerio de Salud de la Nación, el 90 por ciento de las 5.500 personas que se diagnostican por año con VIH, se infectaron a través de relaciones sexuales sin protección.
En otras palabras, las relaciones sexuales son hoy la principal vía de transmisión del VIH en el país, y en el caso de las mujeres, siete de cada 10 lo adquieren de sus parejas.
Del estudio también surge que sólo el 10 por ciento de las mujeres infectadas sabían que sus parejas tenían el VIH, y que para el 60 por ciento de ellas el diagnóstico fue totalmente inesperado. Sólo el 18 por ciento sospechaba ese resultado.
A su vez, el 27 por ciento de las mujeres se hizo el test en el control prenatal o en el parto, y el 13 por ciento en el contexto de una cirugía o internación. El 25 por ciento, por preocupación después de haber tenido sexo sin preservativo, y el 27 por ciento porque sabía que su pareja o alguna persona con la que tuvo sexo tenía VIH.
Otro dato relevante que pone en evidencia la investigación es que casi la mitad de las mujeres afirmaron que el uso del preservativo –el medio imprescindible de prevención del VIH–a menudo fue motivo de desacuerdo o tensión con la pareja.
“Es que la cuestión de género nos hace más vulnerables. Y no sólo porque muchas veces se complica exigir el uso del preservativo, sino también después por el sentimiento de culpa”, dice Liz.
“Cualquiera puede estar infectado con VIH, aunque sea nuestra pareja o lo conozcamos de toda la vida. Tenemos derecho a exigir el preservativo, y también el análisis en una relación estable. Y no tiene nada que ver con el amor ni con la confianza, sino con cuidarse”, afirma. “Yo tuve dos segundos para pensar y exigir un preservativo o un análisis y no lo hice. Pero mi hija no tuvo oportunidad de decidir sobre su salud”.
La participación de la mujer en la epidemia
En Córdoba. En general, entre las personas con VIH hay tres varones por cada mujer infectada. Pero entre los pacientes con vía probable de transmisión heterosexual, a partir del bienio 1999-2000, son más las mujeres que los varones.
Por edad. En heterosexuales, hasta los 20 años, hay 0,3 varón por cada mujer infectada; 0,8 a una entre los 20 y 29 años; un varón por cada mujer entre los 30 y 39 años; y 0,5 varones por cada mujer después de los 70. Y 1,5 varón por mujer de 40 a 59.

 

martes, 13 de noviembre de 2012

Un análisis de sangre puede determinar si el embarazo será viable.-

Investigadores de las Universidad de Birmingham y Amsterdam (Reino Unido) han demostrado que un simple análisis de sangre para determinar los niveles de progesterona puede servir para averiguar quiénes de las mujeres que, en su primer trimestre de embarazo, sufren dolor y pérdidas de sangre acabarán padeciendo un aborto.
Se trata de una forma sencilla de acabar con una sensación angustiosa. Hasta la fecha, lo único oficialmente indicado para estas mujeres era una ecografía que, en muchos casos, resultaba no ser concluyente. Es decir, la mujer volvía a casa sin saber si iba a perder, o no, el hijo que esperaba.
Porque los síntomas de dolor y sangrado vaginal los padece un 30% de las mujeres encintas, mientras que los abortos espontáneos los sufren entre un 15% y un 20% de las embarazadas.
En el nuevo trabajo, un metaanálisis que ha analizado 26 estudios con casi 9.500 participantes, se demuestra que añadir el análisis de sangre a la ecografía permite averiguar casi con total certeza si el embarazo será o no viable. El trabajo se ha publicado en el 'British Medical Journal' y acaba con la duda de si la medición de los niveles de progesterona era una prueba suficiente para diagnosticar la viabilidad de una gestación.
Una de las autoras del trabajo, la investigadora de la Universidad de Birmingham Dra. Ioannis Gallos, explica que "el análisis se debe realizar siempre después de la ecografía y solo si los resultados de esta son inconcluyentes" algo que, según la ginecóloga, sucede en el 30% de los casos.
El sangrado y el dolor vaginal, continúa la Dra. Gallos, "provocan ansiedad en las mujeres porque pueden ser los primeros síntomas de un aborto o de un embarazo ectópico". Cuando la ecografía no permite al médico averiguar si el embarazo seguirá o no adelante, "un rápido y barato análisis de sangre para medir los niveles de progesterona", puede ayudar a determinar la viabilidad de la gestación.
"Se trata de una prueba muy precisa, ya que más del 99% de las mujeres que presenten niveles bajos de esta hormona acabará no teniendo un embarazo normal y, lo más probable, es que termine en aborto", añadió la especialista.

El tratamiento estresa a las mujeres en terapias de fertilidad.-

La incapacidad para concebir un hijo es extremadamente estresante para las mujeres que pretenden formar una familia. Así lo indica un estudio, publicado en la revista 'Human Reproduction', sobre pacientes de los cuatro países europeos con mayor número de ciclos de reproducción asistida: Francia, Alemania, Italia y España.
Las mujeres en tratamiento sufrieron mayor ansiedad relacionada con el sexo y emociones negativas, como impaciencia o frustración.
"La infertilidad produce un conjunto variado de emociones que influyen negativamente en áreas clave de la vida de las mujeres", explica Juan García Velasco, uno de los autores, que es director del Instituto Valenciano de Infertilidad y profesor titular de Obstetricia y Ginecología de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. "Se asocia con humor depresivo, ansiedad, rabia, desajuste cognitivo y baja autoestima", continúa.
El trabajo no sólo analiza el impacto emocional de la infertilidad en las mujeres, sino que además identifica qué aspectos de la estimulación ovárica contribuyen al estrés físico y psicológico que tantas pacientes padecen.
Las 445 mujeres del estudio, de entre 18 y 44 años, habían tenido dificultades para concebir. Mientras que algunas no se habían sometido aún a tratamiento de fertilidad, otras lo estaban recibiendo o lo habían hecho en los últimos 2 años. De ellas, casi un tercio se mostraron preocupadas desde el momento en que intentaron quedar embarazadas y cerca de la mitad se habían sentido avergonzadas o que fallaban como mujeres.
Entre las mayores causas de estrés, destacan la ansiedad asociada a las inyecciones y al deterioro de la relación de pareja. En este sentido, las mujeres que reciben tratamiento se mantenían más cerca de su pareja (el 33% frente al 19%). La mayoría de las participantes sintió que su pareja la apoyaba, especialmente las que recibían terapia de fertilidad (un 63%).
Las mujeres en tratamiento dijeron tener mayor ansiedad relacionada con el sexo y emociones negativas, como impaciencia o frustración. Mientras que las que no estaban en tratamiento decían sentirse 'confusas', las sometidas a terapia se encontraban, en su mayoría, 'vulnerables y exhaustas'.
A pesar de reconocer la limitación de la edad, el 68% de ellas nunca pensó que tendría problemas a la hora de concebir. Según García Velasco, "para disminuir los desafíos físicos y psicológicos de estos tratamientos sería necesario un protocolo de actuación con las mínimas inyecciones y con más información que disminuya el estrés y aumente la satisfacción del paciente".
"La infertilidad puede afectar significativamente a la vida de las mujeres y las relaciones personales", subraya García Velasco. "Sin embargo, a pesar del impacto negativo de la infertilidad, muchas de las mujeres que luchan para concebir no consultan a un médico".
El deseo de ver si el embarazo ocurre de forma espontánea es el motivo principal de esperar dos años de media para iniciar un tratamiento. Para los autores, este retraso produce ansiedad y es fuente de arrepentimiento. Cerca del 58% piensa que esperó demasiado.
"Estos resultados muestran la necesidad de intervenciones educativas dirigidas a los miedos de los pacientes, que les preparen mejor para las exigencias del tratamiento y las emociones asociadas", concluye.

¿Cómo afrontar el despido?.-

En un mundo perfecto tu trabajo estaría muy por encima de lo exigible, tu genialidad sería reconocida universalmente y tu puesto jamás correría peligro alguno. Pero este no es un mundo perfecto. Nunca lo fue y ciertamente, ahora lo es menos. Con una coyuntura económica difícil, vos podés ser el siguiente.

Los empleos no están exentos de recortes, ni mucho menos. Las empresas necesitan sobrevivir y, para ello, abaratan costos. Y la vía rápida es la disminución de la nómina.

¿Qué hago si me despiden?

Mañana lunes te despertás y dispones de 24 horas libres. Sin jefes, ni horarios, ni compañeros de trabajo. Sin rutina ni estrés ni mal humor. Enteramente libres. Pero también sin sueldo, sin rol … Ese es el horror de todo trabajador.

Existen dos clases de despido:

1.Las reducciones masivas en las que desaparecen departamentos o unidades enteras de una empresa. En estos casos, la dirección se da cuenta de que un departamento no es rentable o es prescindible y ya no puedes hacer nada. De un día para otro, todos los miembros de un equipo están en la calle, sin trabajo.

2.Despido individual. Esto es lo más frecuente. Ante los elevados gastos, la empresa decide reducir el número de trabajadores y, para ello, consultará la rentabilidad de cada uno de ellos. Los trabajadores menos productivos serán los desafortunados en irse a la calle. Sin embargo, evitar esto sí que es posible, dado que si el gestor del departamento despide a dos, pero mantiene a los otros diez, ¿qué tendrán ellos que no tenga yo?

Aquí algunos consejos para evitar tu despido: muéstrate siempre contento con tu puesto de trabajo, actualiza tu currículum vitae mientras ejerces tu profesión y no tengas miedo en reparar en aquellos detalles que describan el valor cuantificado de las actividades desarrolladas. Intenta colaborar con todo el equipo y sé valioso más allá de tu propio departamento para que todos hablen bien de vos.

Si, a pesar de todo, te despiden, tienes trabajo por hacer. Es difícil no dejarse hundir por la preocupación de perder el empleo, pero la única manera de mantener la estabilidad emocional es saber afrontar con entereza los distintos baches que aparezcan en el camino, sean grandes o pequeños. Piensa que el estar desempleado es solo un tránsito hacia un mejor trabajo. Los desempleados sufren una notable pérdida de autoestima y es ahí donde deben convencerse de que ésto sólo merma sus capacidades y habilidades para el encuentro de un nuevo empleo. Aunque la negatividad y el pesimismo formen parte del proceso de duelo, las personas que han sido despedidas han de recordar que quejarse, protestar y lamentarse no va a devolverles su puesto de trabajo.

Hablamos de transición hacia un nuevo empleo porque toda persona parada, inconscientemente, atraviesa cinco etapas. Y únicamente conseguirá su nuevo puesto de trabajo cuando haya superado las cinco.

La primera etapa es la negación de lo que ha sucedido, nadie quiere admitir el fracaso profesional que supone su propio despido. La segunda la protagoniza la ira, cuando el desempleado habla vengativamente de la decisión tomada por su empresa. Luego, cuando ya no queda nada que reprocharle a la empresa, se intenta recuperar el puesto de trabajo de todas las formas posibles. Algo que ya es demasiado tarde para intentar y que desemboca en la cuarta fase: la tristeza y desolación. Finalmente, con el paso del tiempo, llega esa quinta y última fase, la de la aceptación, cuando se asume con entereza el presente y a partir de él, comienza a dar los primeros pasos hacia un nuevo futuro laboral. Todo esto bien podría aplicarse a otras áreas no estrictamente profesionales, pues nos recuerda incluso a las fases de una ruptura sentimental. En cualquier caso, es necesario superarlas para seguir adelante.

Lo primordial es entender que estar desempleado no significa no tener nada que hacer. Todo lo contrario. Empieza por comunicarle la mala noticia a tus amigos y familiares, cuyo apoyo moral siempre será favorable para agilizar todo el proceso de tristeza y desesperación. Fíjate objetivos a corto y a largo plazo, tener metas siempre es una forma de incentivarse a uno mismo y recuperar el ánimo. Una de las tareas más útiles es la de construir toda una red de contactos, comunicarse con el entorno y abrirse a nuevas ofertas de trabajo. Reflexiona sobre lo que verdaderamente te gusta, ahora que estás a tiempo de elegir, y ten en cuenta si el nuevo puesto de trabajo va ligado a tus preferencias y a tus capacidades personales, de lo contrario podrías caer en un nuevo despido. En este sentido, siempre es bueno tener en cuenta la posibilidad de cursos de formación, así como instruirse sobre la preparación de una entrevista de trabajo, etc.

Con todos estos pasos, al final el desempleado se da cuenta de que está luchando por lograr en el futuro un saldo más digno del que tuvo. Se construirá como persona y se abrirá a nuevas opciones del mercado laboral. Aunque al principio pueda parecerlo, el desempleo no es el fin del mundo. Después de todo, solo es un camino de transición entre nuestro antiguo trabajo y el que nos está esperando a la vuelta de la esquina.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Confirmado, el estrés en el trabajo dispara el riesgo de ataque al corazón

Los trabajos más exigentes y con menor libertad de decisión son los más peligrosos.-

Si usted sufre estrés laboral, cuide su corazón porque tiene hasta un 23 por ciento más de probabilidades de tener un infarto. Este mensaje que ya había calado en la población no había conseguido todavía el respaldo científico. Numerosos trabajos de investigación habían intentado encontrar una relación directa entre el estrés y un mayor riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. Pero, hasta la fecha, los resultados no eran suficientemente sólidos. Ahora un estudio publicado en la revista médica «The Lancet» confirma finalmente ese vínculo tan peligroso. La investigación se ha realizado en siete países europeos con datos de 200.000 personas y estudios publicados y no publicados.
En esta nueva puesta en común se ha estudiado la tensión laboral, la carga de trabajo excesiva, la presión temporal y la libertad para tomar decisiones. Para evaluar el riesgo, se tuvieron en cuenta otros factores que influyen en el riesgo cardiovascular como la edad, el sexo o el estilo de vida de los participantes. La conclusión es que el corazón que más sufre es el de las personas con los trabajos más exigentes y poca libertad para tomar decisiones.
Uno de los autores principales del trabajo, Mika Kivimäki, advierte quedisminuir el estrés redundaría en una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, cree que esta fórmula tendría un efecto menor que la lucha contra los factores de riesgo clásico (tabaco, sedentarismo o dieta rica en grasa).
Directivos, los más estresados
En este punto no coincide con otro experto que comenta los resultados de este estudio en «The Lancet». Bo Netterstrom del Hospital Bispebjerg, en Copenhague (Dinamarca) sí cree que la prevención del estrés en el trabajo podría contribuir a controlar la epidemia de infartos e ictus. Netterstrom concluye que «la inseguridad laboral y los factores relacionados con el capital social y las emociones ganarán importancia en el control de las enfermedades en el futuro».
En España el 62% de los trabajadores españoles afirma estar más estresado que el año pasado. Y nuestros directivos son los segundos de Europa con más estrés, solo por detrás de los griegos. Estos datos reflejan los cambios que la crisis y la sobrecarga de trabajo están generando.

Neumonía: todo lo que hay que saber.-

Si bien es esperable que el pico de casos de esta enfermedad se dé en los meses de más frío, nunca está de más recordar que desde 2010 es obligatoria en niños una vacuna para prevenirla y recomendable su aplicación en los mayores de 50 años. Síntomas de alarma para consultar a tiempo


Como todas las enfermedades respiratorias, la neumonía tiene su pico de casos en otoño e invierno, pero dada la gravedad que este tipo de cuadros puede acarrear, no conviene descuidarse tampoco en primavera.
Es por eso que Infobae.com consultó a especialistas en la materia para conocer los riesgos y complicacionesde esta enfermedad, así como sus síntomas y métodos de prevención.
“Llamamos neumonía a la infección del pulmón. Los pulmones están formados por dos tipos de tejidos: las vías aéreas de conducción (bronquios) y los alvéolos que son como bolsitas de tejido que cumplen la función de oxigenar la sangre. Cuando esta parte del tejido pulmonar se infecta, se llena de moco y de pus y ese cuadro se denomina neumonía”. Así la definió el doctor Alejandro Videla (MN 85.057), médico neumonólogo, coordinador de la Clínica de Tabaquismo, Hospital Universitario Austral.
Por su parte, el doctor Ariel Bardach (MN 95508), médico epidemiólogo e investigador del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) destacó que “la neumonía puede afectar a las personas de cualquier edad. Puede ser una infección grave en niños pequeños o en personas con trastornos en su sistema inmunitario (defensas del organismo)” y remarcó que “predomina en los meses de otoño-invierno”.
Recientes estudios determinaron cuáles son los gérmenes responsables de la infección pulmonar. Y hallaron que la bacteria que provoca esta patología más frecuentemente en chicos de nuestra región es el neumococo o Streptococcus pneumoniae, y luego el H. Influenzae, el M.pneumoniae y el staphylococcus aureus.
Bardach explicó que “los gérmenes que la causan están presentes en las secreciones nasales de adultos(aunque no presenten síntomas), o en objetos contaminados. Los chicos nacidos prematuros o de bajo peso, los que no reciben leche materna, o los que viven en ambientes hacinados tienen mayores posibilidades de contraerla”.
A lo que el doctor Edgardo Sobrino (MN 86417), médico neumonólogo e investigador del IECS agregó que “estos gérmenes pueden llegar al pulmón por tres vías distintas: por aspiración desde la nariz o la faringe, por inhalación o por vía sanguínea”.
En ese sentido, Videla destacó que “la neumonía es causada bien porque la persona aspira desde la boca gérmenes que llegan hasta el pulmón mientras duerme o bien al inhalar las partículas microscópicas de saliva que todos eliminamos al estornudar, toser e incluso al hablar. Frecuentemente una infección viral puede preceder a la aparición de una neumonía“.
Las personas con mayor riesgo son los lactantes y los ancianos. De los pacientes que necesitan ser internados por neumonía en una terapia intensiva hasta el 36% pueden llegar a fallecer por esa causa. En cambio cuando la neumonía es leve y no necesita internarse, no suele causar muertes”, sintetizó el especialista, quien detalló que la neumonía “en la Argentina es la sexta causa de muerte en general y la quinta causa en mayores de 60 años”.
Consultados sobre el tratamiento, Videla destacó que “dado que las neumonías son más comúnmente causadas por bacterias y se tratan con antibióticos. Si la neumonía es grave, se debe dar tratamiento de sostén como hidratación, oxígeno suplementario y soporte del medio interno. Cuando una persona sufre un cuadro de tos y fiebre alta, es recomendable que consulte a un médico a fin de descartar si es solo un cuadro gripal o pueda tratarse de una neumonía. No es recomendable tomar antibióticos por cuenta propia ya que si el cuadro es viral no lo modificarán y si es una neumonía es prudente que la elección del antibiótico la realice el médico. El diagnóstico y tratamiento precoz de las neumonías predicen una mejor evolución”.
En tanto Sobrino recomendó  que “la sospecha clínica obliga a realizar una radiografía de tórax para confirmar el diagnóstico“.
Y Bardach resaltó que en niños se recomienda mantener la lactancia, darles abundante líquido, controlar la fiebre con métodos convencionales y antitérmicos”, mientras que “en adultos también es relevante la buena hidratación, el reposo y los antitérmicos”. En ambos casos, además del tratamiento específico con antibióticos, de los que deberá respetarse la dosis y duración indicada.
Cómo prevenir
Además de la aplicación de la vacuna contra el neumococo obligatoria en niños desde 2010 y de la recomendación que existe en adultos mayores de 50, Bardach destacó que “se recomienda lavarse frecuentemente las manos y evitar o minimizar el contacto con las secreciones (los gérmenes se eliminan a través de los mocos con la tos, estornudos, etc)” y en caso de contagio es aconsejable que “los niños permanezcan en el domicilio mientras reciben el tratamiento, usen sus propios utensilios y elementos personales y se higienicen por separado”.
A lo que Sobrino agregó las neumonías más frecuentes “se originan por gérmenes que habitan en nuestras vías respiratorias; muchas comienzan tras un proceso viral o gripal”.
Síntomas de alarma
  • Generalmente, es precedida por una enfermedad como la gripe o el catarro común.
  • Fiebre prolongada por más de tres días, en particular si es elevada.
  • La frecuencia respiratoria aumentada
  • Se produce un hundimiento o retracción de las costillas con la respiración que se puede observar fácilmente con el pecho descubierto.
  • Las fosas nasales se abren y se cierran como un aleteo rápido con la respiración (principalmente se da en niños).
  • Quejido en el pecho como asmático al respirar.
  • Tos que puede producir una expectoración de tipo muco-purulento (amarillenta), fiebre alta que puede estar acompañada de escalofríos. Limitación respiratoria también es frecuente así como dolor torácico de características pleuríticas (aumenta con la respiración profunda y con la tos). También pueden tener hemoptisis (expectoración de sangre por la boca durante episodios de tos) y disnea. Suele acompañarse de compromiso del estado general (anorexia, astenia y adinamia).
  • Al examen físico general es probable encontrar taquicardia, taquipnea y baja presión arterial, ya sea sistólica o diastólica.
  • El paciente infantil tiene la piel fría, tose intensamente, parece decaído, apenas puede llorar y puede tener convulsiones, se pone morado cuando tose, no quiere comer (afagia), apenas reacciona a los estímulos. El cuadro clínico es similar en el paciente adulto.
  • En adultos sobre 65 años es probable una manifestación sintomática muchísimo más sutil que la encontrada en personas jóvenes.