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sábado, 15 de septiembre de 2012

Viaje sin miedo, pero con precauciones.-

Vacaciones y enfermedades. ¿Está justificado el miedo a enfermarse cuando se viaja al exterior? Recomendaciones antes de hacer las valijas.

La muerte de la hija de 6 años de Carolina Ardohain y Benjamín Vicuña tras una severa enfermedad que, presuntamente, la niña habría contraído durante un viaje a la península de Yucatán (México), generó inquietud e incluso temor en muchas familias que prevén visitar otros países en sus vacaciones.
¿Está justificado el miedo a adquirir una enfermedad grave durante un viaje al exterior?
“No hay que tener miedo, sino tomar las precauciones necesarias para mantenerse sano”, asegura el director del Hospital Pediátrico, Daniel Pizzi. Para el profesional, lo primero y elemental –y en particular si se viaja con niños– es informarse sobre las características del destino: clima, comida y hábitos alimentarios, tipo de agua que se consume, así como las principales enfermedades que pueden contraerse en el lugar, para luego hacer una consulta con el médico de cabecera sobre las precauciones que se deben tomar en cada caso.
Además, según alerta la infectóloga Ana Ceballos, secretaria del Comité de Infectología de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), “aunque hay cuestiones generales, las recomendaciones a los viajeros siempre son dinámicas porque están sujetas a los cambios epidemiológicos que ocurren en los distintos lugares del mundo, por lo cual la consulta al médico es necesaria”. Lo ideal es que se realice un mes antes de viajar.
Consumir siempre agua embotellada y no de la canilla aunque sea potable; evitar el hielo o jugos con agregados de agua; no ingerir carnes ni pescados crudos y evitar, en la medida de lo posible, las verduras crudas, y sólo consumir fruta bien lavada y sin cáscara, son algunas de las recomendaciones.
“También es muy importante protegerse de las picaduras de insectos con repelentes y ropa adecuada, así como evitar las quemaduras de sol y la deshidratación, en especial en los niños pequeños cuando se va a lugares con climas muy cálidos y húmedos”, advierte Pizzi, quien indica que los chicos siempre deben usar sombrero y remera, y que debe ofrecérseles agua en forma constante, aunque ellos no la pidan.
“Al estar afuera uno se expone a gérmenes que no son habituales a nivel local, contra los cuales no tenemos anticuerpos, lo que genera el riesgo de que ocasionen infecciones que a veces pueden ser graves”.
Otro punto fundamental que remarcan los profesionales es tener completo el esquema de vacunación obligatorio en la Argentina.
“Es muy importante tener las vacunas contra las hepatitis, la antigripal, la antitetánica y la antisarampionosa, y también es útil aplicarse la antineumocóccica”, señala Pizzi y advierte que, según el destino, puede ser necesario colocarse otras, como la que previene la fiebre amarilla o la antitifoidea.
Por último, los profesionales aconsejan viajar siempre con un seguro médico para evitar inconvenientes, y también consultar si durante el viaje o al regreso, aparecen síntomas que puedan hacer presumir alguna enfermedad, como fiebre alta, dificultad respiratoria, vómitos o molestia ante la luz (fotofobia), entre otros.
Para informarse: www.cdc.gov/travel/ (en inglés) ó www.cdc.gov/spanish/temas/viajero.html
Más información

 12/09/2012 00:02 | Marcela Fernández y Alejandra Beresovsky 

 

viernes, 16 de septiembre de 2011

Sobredosis de publicidad

En una década, los remedios de venta libre crecieron del 14 a casi el 27 por ciento del mercado, denuncia el gremio de los agentes de propaganda médica. Reclaman que el Estado controle previamente las propagandas, ya que no advierten sobre los efectos nocivos de los productos. Como las obras sociales no cubren los de venta libre, son los pobres los que más gastan en ellos.


La Asociación de Agentes de Propaganda Médica (AAPM) denunció “la proliferación de publicidades de medicamentos de venta libre, que alientan la automedicación e ignoran los efectos nocivos de estos productos”, pidió que el Estado efectúe un control previo de estas propagandas, que actualmente se fiscalizan cuando ya están emitiéndose. La entidad criticó también que –pese a la ley nacional que lo prohíbe– continúa la venta de medicamentos en kioscos de la ciudad de Buenos Aires, gracias a amparos judiciales. La denuncia, también –haciendo eco a la advertencia de un instituto universitario especializado– señala que la pseudoefedrina, precursora de drogas ilícitas, forma parte de medicamentos de venta libre. En una década, los remedios de venta libre pasaron desde el 14 a casi el 27 por ciento del mercado en la Argentina. Un experto señaló que, como las obras sociales no cubren estos productos, “los pobres terminan pagando más por el cuidado de su salud” y abogó por “la adhesión a normas internacionales para definir qué medicamentos pueden ser de venta libre, en vez de que cada país deba manejarse ante las presiones de la industria”.
La AAPM efectuó su presentación ante la Anmat (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica). En la denuncia, “observa con preocupación el incremento de publicidades de medicamentos de venta libre, a través de los canales de televisión abiertos, las señales de cable y la publicidad en la vía pública y en las estaciones de subterráneo”.
La entidad sostiene que el Programa de Monitoreo y Fiscalización de Publicidad –creado este año por la Anmat– “resulta insuficiente para evitar que los consumidores tomen decisiones equivocadas basadas en afirmaciones falsas o engañosas”. Esto se debería a que “se sigue cometiendo el error de permitir que se publiciten medicamentos sin evaluar previamente” el contenido de las publicidades, que sólo son examinadas por la Anmat cuando ya están en los medios.
“Incluso se efectúan publicidades de medicamentos de venta bajo receta, lo cual está prohibido por las normas vigentes –advierte la AAPM–: así ocurre con el Viagra, de Pfizer, y el Voltaren, de Novartis.” Además, “el Voltaren, como muchos otros, viola la obligación de que –como indica la Ley de Prescripción por Nombre Genérico– el nombre genérico de la droga figure en el envase con igual tamaño y tipografía que la marca de fantasía”.
Por eso, “ante la reiteración de estos episodios, la AAPM insiste en la necesidad de un monitoreo previo y no posterior, que puede resultar tardío o superfluo”.
En este marco, “planteamos que las propagandas de medicamentos, además de insistir en las ventajas, adviertan también sobre los riesgos”, destacó José Charreau, secretario de acción social de la AAPM. La presentación ante la Anmat ejemplifica con “los efectos adversos” de “Aspirineta, Anaflex, De-senfriol, Ibupirac, Refrianex” y otros productos de venta libre.
Charreau citó el caso del ibuprofeno: “Este producto era de venta bajo receta y su presentación de 200 miligramos pasó a venta libre con el argumento de que, al ser una dosis más baja, presentaba menos riesgos; pero ahora incluso la presentación de 600 miligramos es de venta libre”.
La AAPM recuerda que, según un estudio de la Escuela de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Maimónides, “el uso inapropiado y el consumo abusivo de fármacos sería responsable de 22 mil muertes al año en la Argentina, equivalentes al 7,5 por ciento del total de defunciones”.
La presentación de los agentes de propaganda médica cita un documento del Centro de Información de Medicamentos (CIME) de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba, según el cual “la tendencia mundial de la industria es ampliar cada día más el número de medicamentos de venta libre, ya que la industria se siente libre para publicitar y promocionar de la manera indiscriminada y sin más límites que la ‘creatividad’ de sus publicistas”.
1700 millones
Según los números aportados por la AAPM, “la venta libre de medicamentos “creció un 12,05 por ciento entre noviembre de 2009 y el mismo mes de 2010, de acuerdo con estadísticas aportadas por la propia industria”. En cambio, el llamado mercado ético (de venta bajo receta) sólo creció “un 8,24 por ciento en el mismo período”.
“En 2001, el mercado de venta libre representaba el 14 por ciento del total de las ventas, con 49.925.961 unidades. En 2008, marketing publicitario mediante, ese mismo mercado había trepado al 26,6 por ciento, con 133.500.296 unidades, y en 2010 llegó a unos 150 millones de unidades, con una facturación de casi 1700 millones de pesos”, señala la AAPM.
De este modo, “el expendio de medicamentos de venta libre se incrementó un 196,69 por ciento en unidades, entre 2001 y 2010, y 466,47 por ciento en facturación”, ya que “el precio promedio aumentó desde 5,71 a 10,90 pesos”. En cambio, en el mismo período, el incremento en productos bajo receta fue menor: “Creció 34,50 por ciento en unidades y 313 por ciento en dinero”.
Federico Tobar –consultor del BID y el Banco Mundial en políticas de salud, cuyos trabajos son citados en la denuncia de la AAPM– destacó a este diario que “cuando un medicamento pasa a ser de venta libre, le queda habilitada la posibilidad de hacer propaganda directa al público –prohibida para los remedios bajo receta–: las grandes inversiones publicitarias se traducen en la fidelización de los consumidores a esa marca, lo cual la preserva de la competencia por precios que fomenta la Ley de Prescripción por Nombre Genérico. Además, las obras sociales no cubren los medicamentos de venta libre, que así son financiados fundamentalmente por medio del gasto de bolsillo: con los medicamentos de venta libre, los pobres pagan mucho más caro por el cuidado de su salud”.
Para el mismo investigador, “así como existe la Red Panamericana para la Armonización de la Reglamentación Farmacéutica (PARF), a fin de que las normas para autorizar medicamentos sean iguales en los distintos países, deberían armonizarse los criterios para definir qué medicamentos pueden ser de venta libre; pero esto se maneja en cada país, en relación con las presiones de la industria”.
Por lo demás, “el problema de los medicamentos de venta libre integra el más vasto tema de la comercialización de medicamentos en la Argentina, que es desastrosa: no hay control de que efectivamente se cumpla la venta bajo receta en farmacias y los precios están liberados y son más caros que en Europa”, resumió Tobar.
Efedrina, libre y precursora
La denuncia de la AAPM advierte también sobre “la cantidad de medicamentos con efedrina y pseudoefedrina existentes en el mercado, más de cincuenta, de los cuales algunos figuran en la categoría de venta libre”. Mariana Caffaratti –investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas de Córdoba, coautora del trabajo “Efedrina y pseudoefedrina: usos y abusos”– explicó a este diario que “en la Argentina no se ha prohibido la pseudoefedrina que, al igual que la efedrina, puede usarse en la producción ilegal de metaanfetamina. En México se prohibieron todas las especialidades medicinales que contengan tanto efedrina como pseudoefedrina. En Estados Unidos, la venta se halla restringida por un sistema que registra quién es el paciente que la compra y en qué cantidad, no pudiendo superar una determinada dosis. La pseudoefedrina puede reemplazarse por la fenilefrina, que tiene sus mismos efectos, pero no sirve como precursora de metaanfetamina”.
Roberto Lede –director de Planificación de la Anmat– contestó que la admisión de medicamentos con pseudoefedrina “depende de las concentraciones” y destacó que “toda solicitud es analizada por una comisión que incluye a profesores universitarios de farmacología”.
Remedios en los kioscos
“Los kiosqueros de la ciudad de Buenos Aires siguen vendiendo, por igual, cigarrillos, caramelos y medicamentos”, deplora, en su denuncia ante la Anmat, la Asociación Agentes de Propaganda Médica (AAPM). Según el texto, “la Cámara Agentina de Productores de Especialidades Medicinales de Venta Libre (Capemvel) impulsó desde las sombras el recurso de amparo de una afiliada a la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA) contra la Ley Nacional 17.565, de 2009, que prohíbe la venta de medicamentos fuera de las farmacias”. La jueza en lo contencioso-administrativo Elena Liberatori respondió al recurso de amparo dejando en suspenso la aplicación de la ley en la ciudad, lo cual fue apelado por la Confederación Farmacéutica Argentina; por su parte, el juez Guillermo Scheibler, del mismo fuero, ratificó la aplicación de la ley y el tema deberá ser dirimido en una instancia judicial superior.
Jimena Worcel, asesora médica de Capemvel, dijo a este diario que “los medicamentos de venta libre deben estar accesibles: ya que el Estado considera que la gente está capacitada para la utilización de estos medicamentos sin que deba ir necesariamente al médico, entonces entendemos que deberían ser accesibles en otros comercios, no sólo las farmacias”.
–Pero en los kioscos los medicamentos suelen venderse fraccionados, sin prospecto y sin que conste la fecha de vencimiento… –observó Página/12.
–Si eso ocurre, no está bien –contestó Worcel–. El medicamento no se debe dispensar fraccionado y debe ir acompañado por la información sobre el producto, tanto si se expende en la farmacia como fuera de ella. 
Publicado por Bureau De Salud on 03/08/2011

lunes, 26 de julio de 2010

FERTILIZACION ASISTIDA PARA TODOS




SCIOLI PRESENTO UN PROYECTO PARA LA COBERTURA ESTATAL EN LA PROVINCIA
Polémica por el uso de los recursos de salud.
El gobernador propone que el Estado provincial financie el tratamiento de quienes tienen obra social y de los que no tienen cobertura. Argumenta que “los problemas de fertilidad son una enfermedad”.
El gobierno de la provincia de Buenos Aires anunció un proyecto de ley que abre el debate sobre la financiación estatal de los tratamientos de fertilización asistida. La propuesta –que se pondrá a consideración de la Legislatura bonaerense– dispone la cobertura de estos tratamientos para los afiliados al IOMA, propicia convenios para que las demás obras sociales los incluyan y establece un “programa especial” para quienes no tengan cobertura social. Como la fertilización in vitro no se practica en ningún hospital público bonaerense, el proyecto implica la contratación en instituciones privadas. Un representante de los médicos que efectúan estas prácticas consideró que la ley es “perfecta”. En cambio, un experto en salud pública sostuvo que el proyecto podría conducir a un “mecanismo de solidaridad invertida, donde los pobres financian prácticas de alta complejidad que son utilizadas por otros sectores sociales”.
El proyecto propicia “el reconocimiento como patología y la cobertura integral de la infertilidad”, así como “el desarrollo de centros de referencia de procreación asistida en efectores públicos”. Por ello requiere: “Incorpórese a las prestaciones del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) la cobertura médico asistencial” de estos tratamientos; además, “el Poder Ejecutivo establecerá un programa especial en sus efectores públicos, destinado a los habitantes de la provincia que no tengan cobertura médico-asistencial”; y “facúltese al Poder Ejecutivo a celebrar convenios con las obras sociales y de medicina prepaga cuya regulación exceda el ámbito provincial, con el fin de incluir la cobertura”.
Daniel Scioli, gobernador bonaerense, destacó que “los problemas de fertilidad son una enfermedad, según la OMS” y afirmó: “Quiero hacer realidad el sueño de muchas parejas humildes que no pueden acceder a la asistencia privada ante problemas para tener hijos”. También anunció para el futuro cuatro centros de referencia en tratamientos de fertilización asistida, que se crearían en los hospitales Luz Gómez, de Haedo; San Martín, de La Plata; Penna, de Bahía Blanca, y Allende, de Mar del Plata.
Según Sergio Alejandre, viceministro de Salud bonaerense, “en la provincia, también los afiliados a obras sociales reguladas por el PMO nacional podrían exigirles la cobertura: el Ministerio de Salud podrá hacer convenios que ofrezcan a estas obras sociales la prestación, a través de efectores, a un costo inferior”. El proyecto no hace referencia a la partida presupuestaria requerida. Alejandre estimó “un costo anual de 80 a 100 millones de pesos” y consideró “prematuro plantear de dónde van a provenir”. De aprobarse el proyecto, la provincia se convertiría en la primera jurisdicción en dar cobertura estatal a la fertilización in vitro.
“El proyecto me parece perfecto –sostuvo Claudio Chillik, presidente de la Asociación Latinoamericana de Medicina Reproductiva y director de uno de los institutos que practican la fertilización in vitro–: la infertilidad es una enfermedad y como tal debe ser cubierta. La propuesta acierta al no entrar en temas técnicos y limitarse a reconocer los tratamientos por obras sociales y prepagas.” En cambio, Estela Chardón –coordinadora de Concebir, entidad que reúne a pacientes con infertilidad– afirmó que “el proyecto debería avanzar en un marco regulatorio, para impedir que regulaciones posteriores impongan restricciones, como la que exige un tiempo previo de convivencia de la pareja; también debería cubrir la ‘vitrificación de óvulos’, que permite hacer sucesivos intentos en lugar de transferir varios embriones con riesgo de embarazos múltiples”.
Otra perspectiva planteó Hugo Spinelli, director de la maestría en Políticas de Salud de la Universidad de Lanús: “Hay que establecer prioridades, ya que el recurso en salud siempre es limitado. La provincia tiene altas tasas de mortalidad por tuberculosis, por Chagas, por falta de agua corriente y cloacas. Es prioritario aumentar los centros de salud barriales. Cuando una cobertura como la de la fertilización asistida se transforma en derecho individual, el Estado queda obligado a pagarlo y las instituciones privadas multiplican sus clientes a través de las obras sociales. La financiación finalmente proviene de los sectores pobres, a través de ‘mecanismos de solidaridad invertida’: los más pobres transfieren recursos a prácticas de alta complejidad que son utilizadas por otros sectores sociales”. La Agenda de Salud para las Américas, de la OMS, no incluye la cobertura estatal de la fertilización asistida.
Por Pedro Lipcovich
Pagina 12
9/7/2010